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miércoles, 15 de noviembre de 2017

3,2,1 Tiempo

3, 2, 1 Tiempo.

El reloj salió el primero, seguido del corazón y la razón. Ambos tres se perdieron entre dos ojos que miraban a un mismo punto, el cielo azul. Trataron de buscar la continuación de la historia que habían escrito tiempo atrás desde aquella primera mirada, pero se quedaron sin argumentos.

Las nubes expandieron la imaginación al ritmo con el que deambulaban, ante la mirada inquieta de los presentes, en pos de un futuro. Pese al desfile, pese al viento, "le pese a quien le pese" pensó y siguieron andando los tres hacia el final del relato. Recorrieron kilómetros, ciudades, calles, aceras barrios, segundos, minutos, horas, días. Pero no encontraron lo que buscaban.

Con la sensación de que algo fallaba cambiaron el no por el si, el quizá pasó a ser un recuerdo del pasado. La búsqueda seguía siendo fallida, aunque el había aprendido de ellos tres, desistió de buscar.

El se reunión con los tres dando refugio, de nuevo, formando un YO. YO miraba al suelo y al cielo, nunca había encontrado el punto intermedio. Mirada profunda e inquieta, descubría en cada esquina una historia a la que nadie había dado voz.

Todo terminó aquel día en el que habló 3 veces, sonrió 2, cruzó 1 mirada y el Tiempo se perdió con la razón y el corazón en el fondo de ese mar azul.



miércoles, 1 de noviembre de 2017

El espejo

Se había ido, dejando en la pared un vació verde. La puerta que separaba los dos mundos, arriba y abajo, se había convertido en mil trozos que contenían pequeños reflejos de su ultima visión. El hueco, el elefante en la escalera, recordando la imposibilidad de volver a cruzar ese umbral.

 El fue testigo de la trayectoria del salto al vació, desde la pared hasta el final de las escaleras. Tras el estruendo llego la fugaz calma, antesala del incierto pensamiento acerca del provenir.

Recogió uno de los fragmentos buscando ver el otro lado, una respuesta, el futuro incierto, pero solo se encontró su mirada seguido de una sonrisa cálida. Pensó "tal vez el futuro, al fin, sea mejor".

martes, 5 de septiembre de 2017

Despedida

Todo comienza con una chispa, una idea, un sueño, algo que te anima a salir de la conformidad, de la rutina. En este caso las incesantes ganas de incorporarme al mundo laboral en el extranjero (fuera de España) fueron el inicio de esta aventura.

Es miércoles, 7 de Septiembre, las 12:21 de la noche. Hoy es mi ultimo día en Tarija, mi ultimo día en Bolivia. Ha sido un viaje largo, lleno de momentos bonitos para mi y para la gente que me ha acompañado en este viaje. En cierta forma me da una inmensa pena dejar estas tierras aunque eche de menos a mi gente después de tanto tiempo separados.

El viaje ha sido increíble. Y es todo lo que voy a contar del viaje por el momento, porque la idea de esta entrada es despedirme de la mejor forma posible, de dar las gracias y reflexionar en voz baja sobre todo lo que ha supuesto esta experiencia. Comenzaré dando las gracias:

Mi primer agradecimiento es muy especial por ser mi primer contacto con la amabilidad pura de los bolivianos y su tierra. Gracias a la señora del aeropuerto que, sin conocerme de absolutamente nada, me invitó a casa de su madre en Santa Cruz para comer un plato que ella misma prepara. Aunque nunca llegue a aceptar esa invitación me dio la mejor acogida que pudiera esperar jamás.

El segundo es para mis compañeros de avión en el vuelo Madrid-Tarija por aconsejarme acerca de la gastronomía, turismo y sobre las propias gentes de cada nación de Bolivia, gracias. Gracias por esperar en El Alto hasta que hubiera terminado mis tramites y por enseñarme la forma de llegar a La Paz en uno de los primeros momentos de crisis interna. Nos volveremos a ver en casa.

El tercero es el más importante. Gracias a todas las personas que hicieron esto posible, los anfitriones Chichi, Chefe, Mario y Palo. Me habéis dado el mejor de los hospedajes que pudiera soñar así como una cantidad de conocimientos sobre la cultura y costumbres de Bolivia que jamás podré olvidar. En cierta manera y aunque no sea sencillo de apreciar desde fuera, me habéis ayudado a crecer en la manera de pensar por lo que os llevaré siempre en el corazón. Gracias al resto de los familiares y amigos por la cálida acogida en vuestros grupos, por las risas, los consejos, las muletillas y los besos, gracias con especial dedicación a Roci, Lopo, Anabel y Santi.

Mi sonrisa más sincera para tod@s aquell@s que os habéis reído con mis aventuras y sobre todo de mis desventuras fruto de mi mala cabeza, gracias a vosotros encontré, de nuevo, la risa perdida por un tiempo; además me reencontré con mi sonrisa sincera y alegre.

Por último a toda la gente con la que me he cruzado, hablado, sonreído o reído sin conocerme de nada, porque, pese a las pintas de turista que pudiera tener en el día a día durante mi estancia y el total desconocimiento de el por qué de esas acciones, me hicieron sentir de una forma muy especial.

No me puedo olvidar del equipo amarillo de Tarija, el inmenso grupo de gente donde un turista puede entrar para pasar el rato y ayudar a la causa. Keep It Real!

Conforme la fecha de partida tanto en el viaje de La Paz a Tarija como en el de Tarija a Madrid sentía pena por dejar estos lugares, por no haber conocido a sus gentes todo lo que me hubiera gustado, por no ver aquellos lugares de los que todo el mundo habla y aquellos que solo alguien que se pierde con facilidad como yo puede encontrar. Siento que quiero volver, que debo volver, cuando pase el tiempo para ver aquello que ha cambiado, aquello que siga como estaba y aquello que no conocí.

Para despedirme de este país y como agradecimiento final hacia sus tierras y sus gentes recomiendo encarecidamente que, si tenéis la oportunidad, visitéis este país sin ningún tipo de miedo o expectativa, porque los tesoros que guarda deben ser conocidos por mucha más gente.

Gracias, de corazón.

Este, sin duda alguna, es un final feliz.

miércoles, 30 de agosto de 2017

La Puerta

Su mente es un castillo de naipes, con un gran salón, jardines y muchas habitaciones. Un lugar donde perderse cuando llegan los dias de tormenta. Le encanta abrir los armarios en busca de recuerdos, examinar las paredes donde cuelgan sus fotos, buscar en la cocina los sabores de su infancia...
Pero al final del pasillo hay una puerta que nunca abre. Detrás se esconden todos los pensamientos que un día decidió no volver a visitar que si se abre, ni mil noches en vela conseguirán volver a cerrar.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Poeta en La Paz- Parte I

Llegó el lunes, con la primera luz del
altiplano, ajeno al sueño, con deseos
de aventura, de conoce, de letreros
desconocidos nombrando cualquier lugar. El


camino, aunque sencillo, es desconocido.
Con la mirada de aquel que no conoce,
como un niño en su primer roce 
con el mundo exterior. Limpio

de expectativas, pero no de deseos,
deambula por las calles observando
cada farola, cada vado
donde alguien dejó un modesto

"yo estuve aquí" a modo de firma.
Las caras, aunque poco conocidas
muestran una amabilidad nunca vista
hacia los extraños hacia esta cima.

Edificios que desafían la altitud 
ya conseguida, cuestas capaces
de quitar el aliento a la juventud
que conquistó sus calles.


Mujeres con sus puestos ocupan
las aceras, ofreciendo al transeúnte
todo tipo de manjares. Un lugar
de comercios aquel que busca


descubrir lo que no se ve:
sabores, olores, colores, sonidos
que colman los comercios
de La Paz, vengan a ver.



viernes, 16 de junio de 2017

El viento del norte

La retirada progresiva de la luz fue tomado por el viento como inicio para su rebelión. Comenzó como un susurro liberado, antes preso tras unos labios. Poco a poco se hizo grande, recorrió las calles con la ferocidad del rugido de un león, traspaso el trafico, las luces, las parejas y sus sueños.
Anunció su llegada golpeando ventanas, escaparates, desordenando cabelleras y haciendo ondear las cortinas de su cuarto como si de banderas se tratasen.

Entró, de nuevo, por la ventana, lanzó los papeles por el aire y se sentó en el medio de la habitación entre la ropa y los restos de algún sueño ya olvidado. Pese a la energética entrada, digna de un ejercito, traía recuerdos del norte, como el invitado que agradece su invitación con un presente. 

Se desnudo, dejando en el suelo el calor de la capital, las prisas, el ruido, la tierra... todo aquello que podría hacer que fuese confundido por su procedencia. Estaba claro que era extranjero, del norte, de lejos. Sin previo aviso se levantó e invitó al huésped a cerrar los ojos. 

Al inspirar reconoció aquel familiar olor, como si se tratase de un amigo, alguien que le había acompañado tantos y tantos años. Olía a lluvia, a tormenta, a rabia desbocada, a alegría. A paraguas, a prisas, a piel mojada, a risas.
Era la primera bocanada de aire al abrir una mañana la ventana y encontrarse un mar de nieblas entre el que el sol naufragó. Era el secreto de un viejo bosque que nadie hubo pisado en años. Era una trampa de fino hilo de araña donde algunas imprudentes gotas cayeron presas. 
Era el viento que robaba los restos de cada envite en la interminable lucha entre el mar y la tierra. Era el viento que se escapó del paraíso natural, era su viento.

Lo guardó dentro, muy dentro, como si se tratase de un tesoro. En realidad era un tesoro, era su tesoro y así seguiría siendo.

domingo, 5 de marzo de 2017

Lunes

El despertador, como de costumbre, había transformado la oscuridad en un intento de despegar los parpados. Salir de la cama, dar el salto hacia el nuevo día, no apto para acrofóbicos. Enfocó sus pasos a ritmo de la rutina hacia el baño. Se desvistió con la torpeza que caracterizaba a los lunes, encendió el calefactor y se metió a la ducha.
Con el agua perdió el sueño así como la noción del espacio, cerró los ojos y soñó con mil historias de esas que nunca se cumplen. Los volvió a abrir, había decidido terminar por esta vez las historias mentales en las que él era el único personaje. Salió del húmedo y cálido hábitat que había alimentado sus sueños para poner los pies en la realidad fría.
Limpió con la manga del albornoz el vaho del espejo esperando encontrar algo espiando desde la niebla, alguna historia de película, un dibujo de cómic para arrancar una nueva serie. Aquella tampoco era la excepción que cumpliera esas fantasías. A cambio el espejo le devolvió una imagen húmeda y despeinada que parecía ausente. Se sentó en silencio perdido, de nuevo, en sus recuerdos, nada nuevo. Se preguntó cómo sería vivir detrás del espejo.